“Hay un abandono estatal en términos de autoridad y de presencia para resolver necesidades insatisfechas, el 80% de la población no toma agua potable a pesar de que este territorio es la estrella del agua en Colombia”, dice Camilo López, coordinador regional y de proyecto de FUNDECIMA.

Este es el caso de Mercaderes, Cauca, donde más de 8.000 personas no tienen acceso permanente al agua potable. A finales de 2021, los habitantes convocaron una manifestación en la que compartían su inconformidad por un servicio que llega a los hogares una vez a la semana y que por ello tienen que recurrir a la recolección de las aguas lluvias.

Pero en esta región del país la población no solo atraviesa la carencia del agua potable, al mismo tiempo, enfrenta una batalla contra leñadores, ganaderos y mineros que están afectando al medio ambiente de este lugar designado por la UNESCO como Reserva de la Biosfera.

Pueblos indígenas y comunidades campesinas del Cauca han denunciado daños a la biodiversidad del territorio, la contaminación de fuentes hídricas, el uso indiscriminado de fertilizantes y agrotóxicos, afectaciones a la flora y fauna nativa, afectaciones sobre la tierra y desertificación de los suelos por parte de multinacionales extranjeras.

La defensa del medio ambiente y de los derechos humanos no han sido una labor fácil, al contrario, ha sido peligrosa. Según Global Witness, una organización internacional de investigación, Colombia es el país más peligroso para los líderes y lideresas ambientalistas.

Desde la firma del acuerdo de paz en 2016, el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ), ha registrado el asesinato de 1.310 líderes y lideresas. De estas personas, 611 dedicaban su labor a la defensa del medio ambiente y fueron identificadas por INDEPAZ como población indígena (custodios ancestrales de la madre tierra), afrodescendientes miembros de consejos comunitarios protectores del territorio, campesinos defensores de territorio, líderes activistas ecologistas y campesinos miembros de Juntas de Acción Comunal.

López cuenta que esta situación de amenazas y asesinatos contra personas y organizaciones defensoras del medio ambiente y de los derechos humanos, se viven a diario. Por ello, la organización social FUNDECIMA ha realizado más de cinco encuentros de formación con el fin de brindar herramientas que les permitan a líderes y lideresas estar listas ante cualquier situación de riesgo o amenaza.

“Priorizamos a cinco delegados y delegadas de cada proceso que aprendieron sobre derechos humanos, protección y autoprotección, derechos ambientales”, cuenta López, quien también compartió que, luego de los encuentros, las personas han venido trabajando en alianza con el Comité por la defensa del agua, la vida y el territorio del Cauca para documentar la situación e involucrar a las instituciones del Estado.

Por otra parte, FUNDECIMA en alianza con la Red por la Vida y los Derechos Humanos del Cauca lanzaron un informe sobre la situación que se ha venido viviendo en el último año en el Cauca como parte de su estrategia de monitoreo, prevención y comunicación.

Desde el Fondo Noruego para los Derechos Humanos apoyamos a FUNDECIMA en su labor de construcción de paz territorial en el Macizo Colombiano desde la defensa de los derechos humanos, los buenes naturales, el territorio y la vida.

Portada: Red por la vida y los derechos humanos del Cauca