En la Alta Amazonía, las mujeres protegen las microcuencas

A pesar del alto riesgo que enfrentan, lideresas sociales y defensoras del medio ambiente luchan por defender una de las riquezas más importantes que posee Colombia: las aguas dulces.
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La cuenca hidrográfica del Amazonas es de aproximadamente siete millones de kilómetros cuadrados. Para calcular su tamaño, se podría decir que el territorio de España cabría 20 veces en esta cuenca, y el de Francia 19. Pero su grandeza también se ve reflejada en el volumen de aguas dulces que transporta hacia el Atlántico, pues representa una quinta parte de todo el mundo.

Los países que se privilegian de la cuenca son ocho: Brasil, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Guyana y Surinam. Pero un estudio de la Universidad de Cundinamarca, en Colombia, revela que se han perdido 295.000 kilómetros cuadrados de floresta o paraje selvático, que equivale al tamaño del Ecuador.

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En Colombia, las mujeres rurales de la Alta Amazonía trabajan por el manejo sostenible de las microcuencas. Neruda Díaz, representante de la Fundación para el Desarrollo Local Comunitario (FUNDACOMUNIDAD) cuenta que estos liderazgos han tenido lugar en el Caquetá debido a que ha habido un “deterioro asociado a la deforestación, contaminación, actividades extractivistas que nos afectan a las mujeres y nos generan pobreza”.

Según Díaz, la Alta Amazonía no solo afronta una difícil situación en temas medioambientales, sino que también las lideresas sociales han tenido pocas garantías para defender las microcuencas. El Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (INDEPAZ) reportó que, entre 2016 y 2021, 611 personas defensoras del medio ambiente fueron asesinadas en Colombia, 20 de ellas en el Caquetá.

Ante estas cifras, el país andino ha sido catalogado como uno de los lugares más peligrosos para defender el medio ambiente. La organización Global Witness destacó que las mujeres suelen enfrentar un doble desafío: la lucha pública para proteger su tierra y la lucha, a menudo invisible, para defender su derecho a manifestarse dentro de sus comunidades y familias.

“Hemos recibido seguimientos y amenazas contra las compañeras. No somos muy bienvenidas, ni apreciadas” dice Neruda Díaz de FUNDACOMUNIDAD.

Desde el Caquetá, FUNDACOMUNIDAD ha venido trabajando por el fortalecimiento de iniciativas de mujeres rurales que promueven el manejo sostenible de las microcuencas y, a su vez, mejoran la seguridad alimentaria de sus familias y las comunidades de la Alta Amazonía.

En el proyecto vamos a trabajar en el manejo sostenible de seis microcuencas de la mano de 270 mujeres lideresas y defensoras indígenas y campesinas. La idea es que ellas puedan fortalecer su proceso de formación por medio de varios encuentros en los que se hablará sobre política ambiental, derechos de la tierra, la Amazonia como sujeto de derechos y derechos de las mujeres”, explica Díaz.

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Mujeres protectoras de las microcuencas de la Alta Amazonía, en Colombia. Crédito: FUNDACOMUNIDAD.

Desde el Fondo Noruego para los Derechos Humanos apoyamos a FUNDACOMUNIDAD en su labor, que se alinea con nuestra nueva apuesta por el reconocimiento y respeto de los derechos étnicos, territoriales y ambientales; la protección de los defensores ambientales; el mejoramiento de los medios de vida; y la contribución hacia el cuidado y protección de los bosques.

Portada: una de las mujeres que promueve la defensa y el cuidado de las microcuencas en la Alta Amazonía. Crédito: FUNDACOMUNIDAD.