Entrevista: “Hay un deterioro acelerado en cómo se entiende la importancia del periodismo dentro de una sociedad”

Hablamos con Jonathan Bock, director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) en Colombia, sobre qué significa que el Premio Nobel de la Paz de este año haya recaído en dos periodistas.

“Nada es posible sin los hechos”, dijo la periodista de Filipinas, María Ressa, a través del portal de noticias Rappler, tras conocer que fue una de las ganadoras del Premio Nobel de la Paz de este año. El Comité Noruego del Nobel decidió reconocer el trabajo de Ressa y el periodista ruso Dmitry Muratov, por su compromiso por salvaguardar la libertad de expresión, la democracia y la paz. Fueron seleccionadas entre una lista de más de 300 personas que optaban al galardón.

La libertad de expresión y quienes ejercen el periodismo son pilares para consolidar el respeto por los derechos humanos y promover la empatía y la convivencia. En el caso de Colombia, este derecho vive una situación muy frágil. Este país ocupa el puesto No. 134 de 180, en la clasificación de libertad de prensa 2021 de Reporteros sin Fronteras. Además, hubo un reciente aumento del riesgo para quienes ejercen el periodismo. Así lo confirma la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP), que confirmó 1.933 amenazas contra periodistas en 2020, un 10% más que el año anterior. Esto coloca a Colombia como el segundo país más peligroso de todo el continente para contar los hechos de los que hablaba la periodista premiada.

La FLIP promueve el respeto al derecho de la libertad de expresión, consciente de la importancia de este para construir ciudadanías informadas y críticas. Hablamos con Jonathan Bock, director ejecutivo de esta organización, para saber cómo este premio influye en el ejercicio del periodismo y conocer los retos del oficio en Colombia.

¿Cómo valora que dos periodistas hayan sido quienes ganasen esta edición del Premio Nobel de la Paz?

Es sumamente valioso. Es muy importante mandar ese mensaje de respaldo a quienes han sufrido acosos judiciales, encarcelamientos, todo tipo de presiones, sobre todo cuando vienen de parte de los gobiernos. Es un premio cargado de simbolismo y un mensaje político también de respaldo al trabajo de los periodistas en entornos muy hostiles como es el caso colombiano, donde varios de estos problemas se han sufrido durante décadas. En lo simbólico es fundamental, y en lo político tiene un valor muy importante sobre todo en los tiempos que se viven en América Latina donde hay serias dificultades para el trabajo periodístico, donde no se puede dar por sentado los avances que ha habido en materia de libertad de expresión y donde actualmente es muy frágil ese terreno para las garantías de la libertad de expresión.

En el último informe de la FLIP, se registró un aumento en las amenazas contra periodistas en el país ¿por qué es hoy más peligroso ejercer el derecho a la libertad que antes?

Yo creo que hay un deterioro acelerado en cómo se entiende la importancia del periodismo dentro de una sociedad. Ese deterioro viene sobre todo por parte de las esferas de poder. En esa capa es cada vez más frecuente encontrarse con todo tipo de funcionarios que no se sonrojan al momento de atacar, de estigmatizar a los periodistas. En Colombia, la fragilidad del periodismo después de tantos años de amenazas, asesinatos, ha generado una radiografía realmente desalentadora para el trabajo periodístico. No solamente en términos de las presiones y de un contexto de violencia. Me refiero a las condiciones económicas y sostenibilidad de los medios de comunicación, a todas las regiones donde no existen medios ni apoyo o líneas de fortalecimiento para iniciativas periodísticas. En Colombia, una tercera parte del país tiene estos desiertos de información, lugares donde no existen medios de comunicación. La falta de alfabetización mediática y digital contribuye a este ambiente de noticias falsas, de desinformación.

Nos encontramos en este momento, que ocurre en otros países donde figuras políticas públicas le declaran la guerra abiertamente a la información, a los periodistas, a los medios y no hay ninguna consecuencia, ningún contrapeso y eso tiene efectos en la ciudadanía que deja de creer y de entender lo valioso que es el periodismo. Ha habido una aceleración, atravesada por la pandemia en lo económico, que es una situación bastante frágil que se deteriora muy rápido y así ha sucedido en los últimos dos años. Lo vimos recientemente en las manifestaciones sociales en Colombia donde vivimos una situación sin precedentes de ataques contra periodistas, con más de 340 ataques en dos meses. Estos hitos marcan una situación muy grave en términos de libertad de expresión.

"En Colombia, la fragilidad del periodismo después de tantos años de amenazas, asesinatos, ha generado una radiografía realmente desalentadora para el trabajo periodístico" Jonathan Bock, director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

¿Cuáles son las amenazas adicionales que identificaron que tienen las mujeres periodistas para ejercer el oficio?

Es curioso lo que sucedió en las manifestaciones y es que hubo un bajo número de ataques contra periodistas mujeres pero es precisamente porque no las enviaban desde las salas de redacción como una especie de medida de autoprotección. Pero [los ataques contra mujeres a nivel general] suelen ocurrir frecuentemente. Esto nos lleva a un punto que es muy importante, y es qué tanto se está hablando en las salas de redacción de protocolos diferenciados y de violencias contra las periodistas mujeres. Hay una sentencia del Tribunal Constitucional que obligó al medio de comunicación 'El Colombiano' a incorporar protocolos y un diagnóstico de violencia sexual contra las periodistas mujeres a partir de un caso que sucedió. Yo creo que fue un avance, y es muy importante cómo se trabaja esto en las salas de redacción y por supuesto, conocer mejor dónde están esos riesgos.

Según un informe de la CIDH, se afirma que hubo importantes decisiones judiciales que constituyen avances en la generación de justicia en 2020 en Colombia ¿Cómo es el nivel de impunidad de los ataques y violencias contra periodistas?

En términos de amenazas, la impunidad está alrededor del 97%. Creo que ese es un aspecto fundamental para generar algún tipo de efecto contra el miedo que generan las amenazas. En los casos de asesinatos, la impunidad está alrededor del 72%. Aunque hubo algunas condenas significativas, todavía faltan avances para conocer siempre desde el auto material hasta el intelectual. Esto no es algo solamente que se arrastra de problemas de los crímenes pasados sino que también lo vemos en los crímenes más recientes donde no hay avances para encontrar quien dio la orden.

En un editorial hablaba sobre cómo en Colombia parece que algunos ven al periodismo como el enemigo ¿qué haría falta para cambiar esa visión?

Es muy importante una política clara y que tiene que venir en cabeza del presidente [del gobierno de Colombia]. Tenemos que entender esto como un problema a nivel nacional. Los mensajes políticos son sumamente importantes en favor del trabajo periodístico. Es un momento donde es necesario una especie de reconciliación entre los diferentes actores y el periodismo.

Biden dio el mensaje de que hay que restaurar la confianza en el periodismo y las garantías que es desde los cargos de poderes se debe garantizar. Creo que en Colombia, pensando en un próximo gobierno, es clave que tenga claro cuáles son los problemas que tiene el periodismo, que se incluya dentro de la agenda de gobierno y que se mande un mensaje, sin ambigüedades, de respaldo al trabajo periodístico. De lo contrario, estaremos en un escenario muy parecido a lo que puede ser Perú, Brasil donde seguramente se vayan a tomar decisiones que lo que van a hacer es cortar mucho más las libertades que tienen los periodistas y los medios de comunicación.

"Es un momento donde es necesario una especie de reconciliación entre los diferentes actores y el periodismo" Jonathan Bock, director ejecutivo de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP).

En 2022 habrá elecciones presidenciales ¿Espera que los riesgos para el periodismo aumenten durante esta fecha clave?

Es necesario tener un compromiso genuino y real de quienes van a aspirar a las elecciones. También de parte de esas figuras que históricamente han sido quienes han estigmatizado a los medios. Ese deseo siento que choca con una realidad que nos está mostrando que la campaña va a ser muy voraz y que además van a tomar a la prensa como un saco de arena donde para algunos es muy fácil y se les da muy bien para sacar réditos. Si no se hace alguna especie de pacto y de diálogo pues vamos a volver a vivir momentos de muchos ataques y que son muy graves para el periodismo, que son heridas que luego son muy difíciles de sanar.