El día que Gael García Bernal pisó un pueblo de mineros en México

Un documental, narrado por el actor mexicano, pone el foco en la problemática social y ambiental que vive una comunidad dedicada al carbón.

México es uno de los mayores productores de esa roca, amada por unos, por ser fuente de energía codiciada, y odiada por otros, por ser foco de contaminación y motivo de la muerte de muchos que intentaron hacerse con ella. Ese material, cuyo origen se remonta a más de 300 millones de años, es el carbón y las minas donde se extraen son de los lugares más peligrosos para trabajar.

Coahuila, uno de los estados fronterizos con Estados Unidos, es además la principal región productora de esta roca. Las cifras oficiales señalan que 12,7 millones toneladas de carbón se produjeron a nivel nacional en 2017, y casi todas salieron de esta región. Si Coahuila es el corazón del carbón en México, el municipio de Barroterán podría considerarse uno de sus pulmones. Allá se centra la historia que narra el actor mexicano Gael García Bernal en el documental ‘El Carbón’, producido por ‘La Corriente del Golfo’. El video recoge entrevistas a varios mineros y familiares sobre las condiciones de este arduo trabajo y también sobre las desastrosas consecuencias ambientales de la explotación minera y sus derivados.

Las cifras oficiales señalan que 12,7 millones toneladas de carbón se produjeron a nivel nacional en 2017, y casi todas salieron de esta región.

Cristina Auerbach es la fundadora de la Organización Familia Pasta de Conchos (OFPC), una organización sin ánimo de lucro que creó en 2006 tras el accidente en el que murieron 65 mineros en la mina de Pasta de Conchos. Esta organización se dedica a acompañar a las familias para la recuperación de los familiares que aún están atrapados y también trabaja investigando denuncias en esta y otras minas sobre condiciones laborales de los mineros. Este documental fue un impulso para esta lucha. “Creo que por primera vez logramos trabajar de tal modo que se vio el problema dentro de la mina, en el pueblo y cuando quemas el carbón. Tú prendes la luz que se genera con carbón pero no sabes cómo llegó esa piedra de carbón a tu interruptor de la luz.”, explica Auerbach. Aunque reconoce que algunas personas desconfiaban de que el actor mexicano hubiera estado realmente en Barroterán. “Ese video no es cierto, Gael [García Bernal] nunca estuvo acá, ustedes hicieron photoshop”.

Es difícil saber cuánta gente se dedica al carbón en este pueblo. Auerbach explica que ahora vive mucha menos gente que hace una década cuando la producción carbonífera era mucho mayor. En 2011, salieron 40 millones de toneladas de las minas de carbón del país, dos veces más que en la actualidad. Sin embargo, Auerbach dice que la tasa de muertes sigue siendo la misma que había hace 10 años. Ahora, en este pueblo, continua, hay quienes se aferran en seguir trabajando en la mina como un motivo de orgullo y una nueva generación de menos de 35 años que aunque tuvieron que trabajar en la mina en el pasado ahora buscan nuevos proyectos. “Hay uno que está estudiando periodismo y comunicación en Guadalajara con una beca que es el que está haciendo estos documentales”, cuenta con alegría. Y recuerda cómo chico que es hijo de uno de los mineros que está atrapado en la mina Pasta de Conchos, usó la indemnización para comprar una estufa, palas y sartenes y con eso, montó un negocio de comidas. “Anuncia en Facebook si va haber pescado, pollo, pasta y la gente hace los encargos. Está estudiando la carrera de contabilidad en línea y los fines de semana por la noche trabaja vendiendo tacos”, cuenta con tono esperanzado.

"Creo que por primera vez logramos trabajar de tal modo que se vio el problema dentro de la mina, en el pueblo y cuando quemas el carbón". Cristina Auerbach, fundadora de la Organización Familia Pasta de Conchos (OFPC).

Del amor al carbón al amor a la tierra

En Barroterán no hay cines, teatros ni bibliotecas por eso la organización que lidera Auerbach está pensando nuevas líneas de trabajo “traer una carga de esperanza porque se está volviendo muy desolador el tema de las minas de carbón”. Y se lamenta cuando piensa que después de 15 años solo están “hablando de muerte”. Por eso, tiene la esperanza de que puedan desarrollar un nuevo proyecto con el Fondo Noruego para los Derechos Humanos, donde desarrollen cinefórum, actividades lúdicas, siguiendo con el enfoque ambiental pero teniendo en cuenta la salud emocional de la gente. “Queremos que el cineforum sea un espacio de reflexión pero también donde la gente se voltee a ver entre ellos y se sonrían para relajar un poco el ambiente porque si no, no vamos a poder imaginar otras cosas”, comenta.

Además, Auerbach piensa en cómo iniciativas de capacitación en la instalación de paneles solares y programas para pintar las casas de colores puede ayudar a cambiar la cara del pueblo: “Creo que ese tipo de cosas harán que la gente le agarre cariño a su pueblo y no quieran irse”. Añade, que hay otros documentales que saldrán pronto y están grabados por muchachos de Barroterán hablando de lo que sienten por la tierra. “La tierra no era tema en la región, aquí se dice lo que se siente por el carbón, no por la tierra”.

Por último, confiesa con voz ilusionada, lo que están preparando para el siguiente documental: “No sé si será con Gael o a ver qué artista nos conseguimos, lo que queremos es que salgamos con otro rostro y otra historia”.

“La tierra no era tema en la región, aquí se dice lo que se siente por el carbón, no por la tierra”. Cristina Auerbach, fundadora de la Organización Familia Pasta de Conchos (OFPC).

El Fondo Noruego para los Derechos Humanos apoya a la OFPC en su trabajo por la promoción de los derechos de las personas que trabajan en las minas en Coahuila.