#WPS: Creando conexiones: empoderando a las mujeres rurales en el liderazgo de los derechos humanos

Las organizaciones dirigidas por mujeres a menudo trabajan para empoderar a las mujeres a fin de que utilicen su capacidad de liderazgo, sus conocimientos y el poder que poseen como agentes de cambio para reclamar sus derechos humanos y construir comunidades más fuertes.

La vida en zonas rurales suele tratarse como una realidad desconectada de las capitales y ciudades industrializadas y globalizadas que albergan grandes economías y poblaciones, y suelen ser el epicentro político. Sin embargo, las economías rurales, al igual que el sector agrícola, y sus fuerzas de trabajo están inextricablemente conectadas a la economía mundial, y las mujeres representan una parte significativa de la fuerza de trabajo agrícola mientras que simultáneamente realizan la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado. Las disparidades de género en los sectores laborales formales e informales afectan de manera desproporcionada a las mujeres con salarios menores, menos protección de los derechos laborales, oportunidades desiguales para ocupar puestos de responsabilidad, violencia de género y otras violaciones de los derechos.

Las mujeres tienen un papel protagonista y multidimensional en las comunidades rurales como trabajadoras, cuidadoras, mediadoras, organizadoras, protectoras de la tierra y el medio ambiente, guardianas de la cultura y narradoras de historias, y muchas otras funciones, pero han sido y siguen siendo excluidas deliberadamente de los procesos y puestos oficiales de adopción de decisiones. Esto, a su vez, ha perpetuado las desigualdades existentes, las cuales, en última instancia, tienen un impacto negativo en las economías locales, el medio ambiente y la estabilidad social y política.

“Las mujeres tienen un papel protagonista y multidimensional en las comunidades rurales como trabajadoras, cuidadoras, mediadoras, organizadoras, protectoras de la tierra y el medio ambiente, guardianas de la cultura y narradoras de historias, y muchas otras funciones, pero han sido y siguen siendo excluidas deliberadamente de los procesos y puestos oficiales de adopción de decisiones.”

Las organizaciones dirigidas por mujeres trabajan como constructores de la paz en las comunidades. A menudo trabajan para empoderar a las mujeres a fin de que utilicen su capacidad de liderazgo, sus conocimientos y el poder que poseen como agentes de cambio para reclamar sus derechos humanos y construir comunidades más fuertes. Esta labor es importante en todos los contextos, pero es especialmente crítica en aquellas comunidades afectadas por conflictos, ya que las mujeres se ven gravemente afectadas y constituyen la abrumadora mayoría de los afectados por los conflictos. Una de nuestras organizaciones concesionarias, la Alianza de Mujeres Tejedoras de Vida del Putumayo, trabaja con mujeres locales de muchas maneras en uno de los departamentos más afectados por el conflicto en Colombia: el Putumayo. Se trata de una plataforma de 65 organizaciones de base, compuesta en su mayoría por mujeres rurales, que han trabajado en derechos humanos, la defensa y la promoción, la inclusión social y la defensa del medio ambiente durante más de 20 años. Las mujeres involucradas son empoderadas y se capacitan mutuamente para convertirse en defensoras de los derechos humanos y constructoras de paz locales. Trabajan para construir la resistencia de las mujeres locales en todos los niveles y en la vida privada y pública, y a su vez, la resistencia de las comunidades también se ve fortalecida. Una de las principales esferas de trabajo de las Tejedoras de Vida es fomentar la capacidad de resiliencia climática mediante el liderazgo de las mujeres. Para ello, trabaja para fortalecer la participación y la formación de mujeres líderes -las guardianas del agua- a fin de fomentar las oportunidades de intervención y promoción en la planificación de espacios y el uso de la tierra, el cambio climático, el uso de hidrocarburos en el piedemonte amazónico o la protección de los recursos naturales de la región.

El FNDH se enorgullece de apoyar a una organización que trabaja con mujeres de una forma tan multifacética que explora y mejora los puntos fuertes y las capacidades de líderesas locales y ayuda a crear y a colocarlas en espacios de toma de decisiones locales, asegurando que puedan cumplir su papel vital en la construcción de la paz y la resistencia de la comunidad.

Foto: Alianza Mujeres Tejedoras de Vida de Putumayo.

Declaración de Beijing

a) Asegurar oportunidades a las mujeres, inclusive las pertenecientes a poblaciones indígenas, para que participen en la adopción de decisiones relativas al medio ambiente en todos los niveles, incluso como administradoras, elaboradoras de proyectos y planificadoras y como ejecutoras y evaluadoras de los proyectos relativos al medio ambiente;

e) Adoptar medidas para integrar una perspectiva de género en el diseño y la utilización, entre otras cosas, de mecanismos de gestión de recursos, técnicas de producción y desarrollo de las infraestructuras en las zonas rurales y urbanas, que sean ecológicamente racionales y sostenibles;

f) Adoptar medidas que reconozcan el papel social de las mujeres como productoras y consumidoras a fin de que puedan adoptar medidas ambientales eficaces, junto con los hombres, en sus hogares, comunidades y lugares de trabajo;

g) Promover la participación de las comunidades locales, particularmentede las mujeres, en la individualización de las necesidades en materia de servicios públicos, planificación del espacio y diseño y creación de infraestructuras urbanas.