Lo que hace falta para salvaguardar la selva tropical

Cuando los y las líderes mundiales se reúnen en el Foro de Oslo sobre los Bosques Tropicales, es necesario que se haga hincapié en los derechos humanos. Los esfuerzos para conservar la selva tropical sólo tendrán éxito si las comunidades locales, las organizaciones indígenas y las locales contribuyen a definir la agenda y reciben apoyo para la conservación de la selva en sus propias zonas.
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Este artículo fue publicado originalmente en Panorama (en noruego) el 24 de junio de 2024. Está escrito por Katrine Ringhus, Directora País del Fondo Noruego para los Derechos Humanos en Colombia, e Ingeborg Moa, Directora Ejecutiva del Fondo Noruego para los Derechos Humanos.

La organización Frontline Defenders publicó recientemente un informe en inglés sobre la situación de las personas defensoras de derechos humanos en el mundo. La lectura no es muy alentadora.

Al menos 300 personas defensoras de los derechos fueron asesinadas en 2023, y las personas defensoras de los derechos indígenas fueron el grupo más vulnerable, con 92 activistas indígenas y 64 activistas ambientales y de los derechos sobre la tierra asesinados.

Muchos de estos asesinatos se produjeron en países clave para la conservación de los bosques, como Colombia, Brasil, Indonesia y Perú. Según el informe, el 47% de los 300 asesinatos ocurrieron en Colombia, uno de los países más peligrosos para las personas defensoras del ambiente y del derecho a la tierra.

Estos líderes y lideresas indígenas y representantes de comunidades afectadas, que están dispuestos a sacrificar sus vidas para luchar por la conservación de los bosques tropicales, y que a menudo son los guardianes más eficaces de los mismos, deben tener voz en todos los foros internacionales.

Foro de Oslo sobre los Bosques Tropicales

Ministros y otros responsables de la toma de decisiones, instituciones multilaterales, sociedad civil, organizaciones de pueblos indígenas y el sector privado se reúnen en el Foro de los Bosques Tropicales de Oslo para debatir sobre deforestación y REDD+, cuotas de carbono, agricultura sostenible y delitos forestales.

Tenemos que asegurarnos de que las voces de quienes viven de, en y con los bosques, y que son víctimas de su lucha por proteger los ecosistemas de los que todos dependemos, sean realmente escuchadas.

Y lo que no es menos importante, hay que apoyarles a través de mecanismos de financiación que aseguren que los fondos verdaderamente les lleguen, y que posibiliten que ellos mismos definan a qué tipo de trabajo es más importante destinar los fondos para conservar el bosque.

Se puede hacer más

El último informe en inglés del Grupo de Financiación de la Tenencia de los Bosques (FTFG, por sus siglas en inglés), el grupo de trabajo de seguimiento del Compromiso de 2021 sobre Tenencia de los Bosques, en el que Noruega y otros países donantes se comprometieron a aumentar el apoyo a los derechos sobre la tierra y la gestión forestal de los pueblos indígenas y las comunidades locales, concluye que gran parte de la financiación climática existente para las comunidades locales sigue siendo insuficiente e inflexible.

Se han producido algunos avances importantes en este ámbito, pero a pesar de ello, el informe del FTFG muestra que gran parte de la financiación sigue estancada en fondos globales complejos y sistemas burocráticos lentos, que los riesgos a menudo se consideran demasiado altos y que los requisitos administrativos son demasiado exigentes.

Aquí en Noruega, el departamento de evaluación independiente de Norad publicó recientemente en noruego una evaluación del apoyo de la iniciativa internacional noruega para el clima y los bosques (KOS por sus siglas en noruego) a la sociedad civil y si se han salvaguardado los derechos de los pueblos indígenas, las comunidades locales y los defensores del ambiente.

Entre otras cosas, la evaluación recomendaba considerar futuras convocatorias de programas para pequeñas subvenciones a pueblos indígenas y organizaciones de base o diferentes canales de financiación basados en los diferentes tipos de organizaciones, sus funciones y su capacidad. Nos parece una idea excelente.

Cualquier enfoque eficaz para combatir la deforestación y lograr la gestión sostenible de los bosques debe incluir perspectivas y acciones integrales en materia de derechos humanos. Esto significa participación allí donde se establece la agenda, y diseñar los programas de ayuda en los términos de las comunidades dependientes de los bosques, no sólo en función de los objetivos definidos por los países donantes.

También requiere sistemas de financiación flexibles y adecuados que se desarrollen en función de las necesidades y los conocimientos locales, adaptados a cada organización o comunidad y al contexto en el que opera. Flexibilidad también significa poder adaptar los requisitos establecidos para los beneficiarios y atreverse a asumir riesgos calculados.

Este apoyo debe adoptar un enfoque holístico para proteger y prevenir los riesgos y ataques contra las organizaciones de protección del ambiente y los líderes y lideresas indígenas y locales. Esto significa, entre otras cosas, reforzar los mecanismos de autoprotección colectiva, el apoyo psicosocial, la identidad cultural y la estructura organizativa, así como los mecanismos de autogobierno de sus propias tierras y zonas forestales.

Esto es fundamental para garantizar soluciones adecuadas que no sólo salvaguarden los derechos humanos o la conservación de los ecosistemas forestales, sino que la interacción entre estas dos consideraciones fortalezca a ambas.

El importante papel de la sociedad civil

Este apoyo no puede canalizarse únicamente a través de la ayuda bilateral y los fondos gestionados por los gobiernos, donde entran en juego la voluntad política y el liderazgo. Debe canalizarse hacia una sociedad civil independiente.

Proporcionar un apoyo mayor y más flexible a las organizaciones locales indígenas y de base, garantizando al mismo tiempo un enfoque basado en los derechos y la rendición de cuentas sobre el uso de los fondos noruegos, es un proceso exhaustivo y exigente. Requiere un profundo conocimiento temático y contextual, ciclos de programación no burocráticos y la capacidad de invertir recursos humanos y tiempo en un estrecho seguimiento de las organizaciones socias sobre el terreno.

Pero puede y debe hacerse, y esperamos que los participantes en el Foro de los Bosques Tropicales de Oslo tengan presente este importante tema en todas las conversaciones que mantengan durante la conferencia.

Citando a una de nuestras copartes colombianas:

"La mejor manera de apoyarnos a nosotros y a nuestros territorios es fortaleciendo directamente a nuestras organizaciones, para que nosotros mismos tengamos la capacidad de negociar y promover nuestras propias definiciones y propuestas de desarrollo".

Fotografía de portada: Fundación OMACHA